Más de 100.000 personas rezaron por la reconciliación
CORRIENTES.- Al concluir con una misa multitudinaria el Congreso Eucarístico
Nacional, el arzobispo de Corrientes, monseñor Domingo Castagna, despidió a más
de 100.000 peregrinos y subrayó que una sociedad fragmentada como la argentina
"necesita transitar auténticos caminos de reconciliación y solidaridad".
Esas dos ideas-fuerza ante los desencuentros y la pobreza fueron
marcadas en la consagración final de la patria a Jesús Sacramentado, en la que
se pidió "vencer la injusticia, el odio y la corrupción que nos han invadido
como una enfermedad mortal".
La "Consagración del Pueblo de Dios", que
fue leída por un matrimonio correntino al cierre del congreso, reiteró el
compromiso y esfuerzo en "lograr la reconciliación y en ser un pueblo
auténticamente solidario, justo y fraterno".
Esos representantes de los
participantes, ataviados con vestidos gauchescos, pidieron "el valor de asistir
y servir a nuestros innumerables pobres y solidarios, de excluir de nuestra
sociedad el escándalo de la fragmentación y la intolerancia".
A su vez,
el enviado papal, el cardenal boliviano Julio Terrazas Sandoval, expresó que la
Eucaristía "no sólo reconforta, sino que urge a la unidad, a la reconciliación,
a la solidaridad y a nuevos compromisos exigidos por el hoy de nuestra
historia".
"Solidaridad profunda, no frases hechas que diluyen los
compromisos", reclamó, entre aplausos, el prelado, que dijo: "La Iglesia debe
hacerse presente en los lugares donde nadie quiere ir, en el corazón del dolor y
los conflictos".
En ausencia del presidente Néstor Kirchner, asistieron
el vicepresidente, Daniel Scioli; el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y
el embajador ante la Santa Sede, Carlos Custer. Ante el intenso sol y el calor
agobiante, que al final del acto superaba los 33 grados, ellos, al igual que los
gobernadores de Corrientes, Ricardo Colombi, y del Chaco, Roy Nickisch, se
pusieron sombreros blancos con el lema del congreso: "Denles ustedes de comer".
El mensaje de la consagración pareció dirigirse especialmente a los
dirigentes sociales, incluido el Gobierno, al solicitar "a quienes corresponda,
crear fuentes de trabajo para todos, servir y administrar rectamente la
Justicia, respetar los derechos de todos, estimular el cumplimiento del deber,
educar generaciones nuevas, excluir la delincuencia y la injusticia."
"Imaginamos los auténticos conductores de la sociedad, proponiendo y
ejecutando políticas humanizadoras, respetuosas de la legítima diversidad y del
patrimonio común, especialmente de la fe religiosa de los ciudadanos."
En su mensaje, el cardenal Terrazas recordó a los discípulos de Jesús
que cuando anochecía, ante la falta de espacio para descansar y de comida, le
sugirieron la solución más fácil: "Despide a la gente".
Sostuvo que ésa
es hoy una postura que toman los grandes por miedo a perder posiciones y los
pequeños que sueñan con soluciones inmediatistas.
"Despide a la gente es
para muchos hoy privar de la vida; es asfixiar a pueblos enteros con
imposiciones esclavizantes; es aferrarse a los sistemas de corrupción o lo es
también depredar la misma creación sólo para asegurar tesoros al servicio de
lucros egoístas", dijo con dureza.
Pero señaló que la respuesta de Jesús
fue contundente, una orden: "Denles ustedes de comer". La liturgia del acto giró
alrededor de la multiplicación de los panes y de los peces. Y en las ofrendas de
la misa, fueron llevados al altar cinco panes y dos peces (un dorado y un surubí
de los que surcan el Paraná).
Sin piqueteros
En la misa
hubo 1250 copones con hostias consagradas, que se distribuyeron en un campus en
el que muchos se guarecían del sol con sombrillas. Una recorrida por el extenso
campo abierto de 14 hectáreas no permitió advertir ningún signo de presencia de
grupos piqueteros, a los que había exhortado a concurrir el dirigente Raúl
Castells, quizá con más poder de convicción para provocar cortes de rutas que la
asistencia a una misa. El líder chaqueño de su movimiento, Emerenciano Sena,
manifestó acuerdo con el mensaje que la Iglesia está dando, pero alegó no tener
fondos para trasladarse a Corrientes.
La ausencia de Kirchner fue la
primera de un jefe de Estado en la clausura de un congreso eucarístico.
Consultado al respecto, Scioli expresó: "El Presidente tuvo un encuentro muy
importante con los representantes de la Iglesia. Oliveri y yo estamos
representando al gobierno nacional".
El obispo de San Isidro, Jorge
Casaretto, expresó que lo fundamental en un congreso eucarístico es adorar a
Dios y que la presencia clave es la de Jesucristo, no la de ninguna otra persona
o autoridad. El ex gobernador de Corrientes Ricardo Leconte, liberal, comentó
que en momentos en que no hay entidades creíbles en el país, "la Iglesia es
creíble y eso es saludable".
Al concluir, Castagna afirmó que para
alcanzar la reconciliación y la solidaridad "no existen recetas mágicas ni
alcanzan las buenas intenciones". Estimó imperioso acudir al auxilio "de lo
Alto" para no "cometer los mismos errores, ahondando el abismo que nos amenaza".
Comentó que el Congreso fue diseñado y preparado por más de diez mil
colaboradores "en actitud orante" e informó que 4800 familias ofrecieron 13.000
lugares de alojamiento y ayudaron más de 3000 servidores, en su mayoría jóvenes
y adolescentes.
Terrazas saludó diciendo que le diría al Papa que la
Argentina "se ha convertido en un inmenso sagrario para Jesús Sacramentado,
abierto a todos, para que todos recuperen la vida y la esperanza".
Por Jorge Rouillon
Enviado especial
La generosidad correntina
El Congreso
Eucarístico Nacional mostró a los peregrinos llegados de todo el país una
generosa acogida por parte de la población correntina. Miles de servidores,
casas abiertas para alojamientos, una buena organización de infraestructura,
preparada para recibir a muchedumbres, fueron realidades envueltas en gestos de
cordialidad y simpatía. Flores renovadas a diario, música cuidada, cambio de
color en cada día en el estrado, dieron indicios de belleza a las celebraciones.
El último día comenzó en el campus en la madrugada, con mucha gente
acompañando durante horas la hostia consagrada instalada en una custodia sobre
el altar iluminado, con momentos de música y otros de absoluto silencio.
El diario El Litoral mostró en su tapa la disposición abierta de los
correntinos al colocar un gran titular con la frase "Gracias por venir".
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